Momentos
Letras de canciones que nos recuerdan momentos vividos, Versos.
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Renacer
Aprendí a vivir
Aprendí a vivir, a pesar de las espinas
¿Qué cómo aprendí a vivir
y cuándo aprendí a querer?
¿Qué cómo aprendí a sufrir?
¿Cuándo? ¿Cómo? no lo sé.
Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones,
con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza,
la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba,
me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha,
sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira,
a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.
Es así, que aprendí a vivir.
Por todo ello... aprende a vivir sin espinas
¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!
El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya,
están enterrados en el Tiempo.
Y no puedes cambiar ya nada en ellos
¿Te han quedado espinas?
¡No las traigas arrastrando!
Porque seguirán pinchándote cada día hasta no dejarte vivir.
Hay espinas que puedes sacudirte echándoselas en las manos a Dios.
Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras.
Pero hay heridas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.
¡Pues, olvídate de que existen!
¡Quita el cristal de aumento que pones encima de tus desdichas!
Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!!!
Mil rosas Mil espinas
Mil rosas, mil espinas,
no las cambio por ninguna,
pues en su fragancia guardan
la memoria de mi vida.
Alegrías que me alzaron,
dolores que me hirieron,
equilibrando mi destino
con su balanza secreta.
Rosas, momentos felices,
espinas, heridas profundas,
y en ese contraste eterno
se revela la vida misma.
Rosas, momentos de dicha,
espinas, heridas que sangran,
y la muerte, paciente, espera
el final de esta danza eterna.
Así la vida se cumple,
entre gozo y agonía,
y en su ronda inevitable
la muerte también florece.
Y cuando la muerte ronda,
no la temo ni la niego:
es la puerta que se abre
hacia otra forma de vida.
¿Quién me recordará entonces,
para no caer en el olvido?
Quizás las rosas que guardé,
quizás las voces que amé,
quizás la fe que sembré en silencio.
La muerte no borra la huella,
solo abre otra morada,
y en la memoria de los que aman
mi vida florece de nuevo.
Quienes te aman se convierten en guardianes de tu huella.
Hoy les quiero contar que tengo otros Blog, los tuve que dejar porque llego a dolerme, me hacia mal algunos comentarios insultándome.
Siempre fui respetuosa con todos y nunca entendí porque me dejaban comentarios tan hirientes.
Abrí estos Blog con mi primer nombre y me sentí liberada, casi todo lo que escribo son pedacitos de mi vida con algo de fantasía.
Son historias que viví, las sentí y quise compartirlas con todos.
Les doy las gracias a todos los que visitan mi Blog y dejan tan bellos comentarios y también agradezco aquellos que entran y leen sin dejar su huella.
Me voy a tomar lo que resta de Febrero para poder hacer un viaje con mi familia, si puedo les comento a la noche, en Marzo me opero y quería sincerarme con mis amigas/os.
Mis Blog son:
https://poetas-del-mundo.blogspot.com/
https://karicias-del-alma.blogspot.com/
Gracias a todos por su cariño, aprendí mucho en todos estos años con ustedes.
Y se que detrás de cada pantalla hay un corazón que palpita y siente igual que el mío.
Les dejo todo mi cariño y besitos, que Dios los bendiga y proteja.
Estas fotos me las hizo mi hija con una app, yo soy media inútil para la tecnología.
La Montaña (Canción)
Luchar por un ideal
El amor florece
Besos a todos, que tengan días de felicidad y amor
Ojos de tierra
Mis ojos no son verdes como la naturaleza,
ni azules como el cielo.
Son del color de la tierra,
esa que sostiene raíces,
esa que da vida a todo lo que florece.
Con esos ojos aprendí a mirar la pobreza sin miedo,
a reconocer la bondad en las manos que ayudan,
a soñar con un futuro distinto.
La tierra me enseñó que todo germina
si se siembra con paciencia y amor.
No busqué brillos falsos ni riquezas vacías.
Busqué sembrar ideales,
regar con esfuerzo,
cuidar con ternura.
Y así, poco a poco,
mi vida se volvió un campo abierto,
donde otros también pudieron sembrar sus sueños.
Porque los ojos de tierra no miran solo para sí:
miran para todos,
para el prójimo,
para el mañana.
Y en ellos late la certeza
de que luchar por un ideal
es la semilla más fértil de la vida.
Amigos, que sus noches sea tan serena como un campo iluminado por la luna.
Tuve que poner el Blog como contenido para adultos porque lo denunciaron
Por imágenes obscenas.
Sonríe
El anciano y la niña
En la galería de su casa, Don Eduardo miraba el vacío que le había dejado la vida. Sus tres hijos se habían marchado a otro país por trabajo, y Gertrudis, su esposa, había fallecido hacía cinco años. La soledad lo envolvía como un manto pesado, y los recuerdos se agolpaban: las travesuras de sus hijos, la risa compartida, la dulce mirada de su amada, que había sido el corazón de aquel hogar.
Un atardecer, absorto en sus pensamientos, escuchó una voz tímida y dulce:
—¿Está solo, señor?
El anciano levantó la vista. Frente a él estaba una niña de ojos brillantes.
—Sí… ¿y tú, pequeña? ¿Qué haces por aquí sola?
—Yo también estoy sola —respondió ella.
Don Eduardo no comprendía cómo una criatura tan pequeña podía estar sola, pero no quiso abrumarla.
—¿Cómo te llamas?
—Abril —dijo con una sonrisa.
—¿Puedo hacerle compañía?
—Claro —respondió el anciano—. Los dos vamos a hacernos compañía.
Mientras tanto, sus hijos seguían ausentes. Solo lo buscaban para pedir dinero. Nunca preguntaban cómo estaba. Un día, Eduardo les escribió una carta, emocionado por contarles que ya no se sentía solo gracias a la niña. La respuesta lo hirió: estaban ocupados, necesitaban dinero, y le pedían que vendiera su casa. Él anciano apretó la carta contra su pecho y sus ojos se nublaron.
Abril notó su tristeza.
—Don Eduardo, ¿Qué le pasa?
Él le confesó lo sucedido.
—No se ponga triste —dijo la niña con firmeza—. Venga a vivir conmigo.
Al día siguiente, Abril lo llevó a su hogar: una casita en lo alto de un árbol, hecha de troncos y ramas, perfumada por la naturaleza viva. Eduardo se preocupó por ella, tan pequeña y sola, pero también se maravilló de su fortaleza. Con el tiempo, se convirtieron en familia. Para él, Abril era la nieta que nunca había tenido.
Meses después, Abril llegó como cada día. Lo llamó, pero nadie respondió. Lo encontró en su viejo sillón, inmóvil.
Más allá...Canción
Cuando quieres de verdad
Cuando brindas perdón
En lugar de rencor
Hay paz en tu corazón.
Cuando sientes compasión
Del amigo y su dolor
Cuando miras la estrella
Que oculta la niebla
Hay paz en tu corazón.
Gracias a todos por este año compartido amigos del alma
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