Momentos
Letras de canciones que nos recuerdan momentos vividos, Versos.
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Luchar por un ideal
El amor florece
Besos a todos, que tengan días de felicidad y amor
Ojos de tierra
Mis ojos no son verdes como la naturaleza,
ni azules como el cielo.
Son del color de la tierra,
esa que sostiene raíces,
esa que da vida a todo lo que florece.
Con esos ojos aprendí a mirar la pobreza sin miedo,
a reconocer la bondad en las manos que ayudan,
a soñar con un futuro distinto.
La tierra me enseñó que todo germina
si se siembra con paciencia y amor.
No busqué brillos falsos ni riquezas vacías.
Busqué sembrar ideales,
regar con esfuerzo,
cuidar con ternura.
Y así, poco a poco,
mi vida se volvió un campo abierto,
donde otros también pudieron sembrar sus sueños.
Porque los ojos de tierra no miran solo para sí:
miran para todos,
para el prójimo,
para el mañana.
Y en ellos late la certeza
de que luchar por un ideal
es la semilla más fértil de la vida.
Amigos, que sus noches sea tan serena como un campo iluminado por la luna.
Tuve que poner el Blog como contenido para adultos porque lo denunciaron
Por imágenes obscenas.
Sonríe
El anciano y la niña
En la galería de su casa, Don Eduardo miraba el vacío que le había dejado la vida. Sus tres hijos se habían marchado a otro país por trabajo, y Gertrudis, su esposa, había fallecido hacía cinco años. La soledad lo envolvía como un manto pesado, y los recuerdos se agolpaban: las travesuras de sus hijos, la risa compartida, la dulce mirada de su amada, que había sido el corazón de aquel hogar.
Un atardecer, absorto en sus pensamientos, escuchó una voz tímida y dulce:
—¿Está solo, señor?
El anciano levantó la vista. Frente a él estaba una niña de ojos brillantes.
—Sí… ¿y tú, pequeña? ¿Qué haces por aquí sola?
—Yo también estoy sola —respondió ella.
Don Eduardo no comprendía cómo una criatura tan pequeña podía estar sola, pero no quiso abrumarla.
—¿Cómo te llamas?
—Abril —dijo con una sonrisa.
—¿Puedo hacerle compañía?
—Claro —respondió el anciano—. Los dos vamos a hacernos compañía.
Mientras tanto, sus hijos seguían ausentes. Solo lo buscaban para pedir dinero. Nunca preguntaban cómo estaba. Un día, Eduardo les escribió una carta, emocionado por contarles que ya no se sentía solo gracias a la niña. La respuesta lo hirió: estaban ocupados, necesitaban dinero, y le pedían que vendiera su casa. Él anciano apretó la carta contra su pecho y sus ojos se nublaron.
Abril notó su tristeza.
—Don Eduardo, ¿Qué le pasa?
Él le confesó lo sucedido.
—No se ponga triste —dijo la niña con firmeza—. Venga a vivir conmigo.
Al día siguiente, Abril lo llevó a su hogar: una casita en lo alto de un árbol, hecha de troncos y ramas, perfumada por la naturaleza viva. Eduardo se preocupó por ella, tan pequeña y sola, pero también se maravilló de su fortaleza. Con el tiempo, se convirtieron en familia. Para él, Abril era la nieta que nunca había tenido.
Meses después, Abril llegó como cada día. Lo llamó, pero nadie respondió. Lo encontró en su viejo sillón, inmóvil.
Más allá...Canción
Cuando quieres de verdad
Cuando brindas perdón
En lugar de rencor
Hay paz en tu corazón.
Cuando sientes compasión
Del amigo y su dolor
Cuando miras la estrella
Que oculta la niebla
Hay paz en tu corazón.
Gracias a todos por este año compartido amigos del alma
Nunca pierdas la Esperanza
Eva era la menor de sus hermanas. Aquella Nochebuena, el mundo parecía oscurecido por el estruendo de la guerra. Las bombas sacudían la tierra y el miedo se colaba por cada rincón. Eva, con su inocencia intacta, salió de su casa buscando un poco de calma.De pronto, una explosión estremeció la calle: su hogar había sido alcanzado. Con el corazón desgarrado, gritó desesperada:
¡Ayuda, ayuda! ¡Mis hermanas están allí!
Voy a apagar la luz...(Canción)
Versos

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