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Amigos

 




AMIGOS

Sus letras me calman,
cuando el mundo me pesa,
son mi fuerza.
La amistad nos sostiene,
como raíz eterna.
El día se hizo noche
en un mar de tristeza.
Sigo de pie
soy fortaleza.




Les deseo con todo mi corazón un hermoso y feliz fin de semana.
Que Dios los bendiga.
👄🌹Besitos y les dejo todo mi cariño🌹👄
Me disculpo por no poder verlos seguido.





Ritual de amor

 




En la rama espera,
la mirada encendida,
él se aproxima
.



Se hace desear,
revolotea ligera,
ritual de amor.












En rama quieta,
ella espera paciente,
él se aproxima.




Se hace desear,
coqueta y ardiente
Lo espera.
















Él se sostiene,
ella vibra y resiste,
danza del cuerpo.


Al fin se entregan,
los dos unidos,
cielo y deseo.



















El jardín guarda
la memoria del vuelo,
sexo y ternura.














Estas fotos la saque con mi celular, vi que una perseguía a la otra y espere y el resultado es este, no son fotografías profesionales pero se ven bastante bien y quise compartirlas con todos.


Les deseo con todo mi corazón Felicidad, trabajo y salud.
👄🌹Besitos y todo mi cariño🌹👄
Les dejo una Rosa de mi jardín




Horas perdidas

 


Valentín era un hombre de manos cansadas y mirada firme. Cada día entregaba más de doce horas al trabajo, convencido de que el sacrificio era la única forma de asegurar un futuro luminoso para su familia. Su esposa, guardiana del hogar, lo observaba con ternura y preocupación: veía cómo el cansancio le robaba la sonrisa.







—Descansa, amor mío —le pedía—. El cuerpo también necesita reposo.
—No —respondía él—. A ti y a los niños nunca les faltará nada.
—Pero ellos necesitan tus juegos, y yo necesito tu abrazo, tus caricias, tus besos. 
—susurraba ella.












Al comprender que sus palabras no bastaban, la mujer decidió actuar. Hija de panaderos, conocía el secreto del fuego y la harina. Sin anunciarlo, comenzó a amasar panecillos, y cada uno que salía del horno era como un pequeño sol dorado. Pronto, la casa se llenó de aromas y de gente que llegaba atraída por el cartel en la puerta: Pan fresco.






Valentín, recordando aquella conversación, sintió un vacío: no sabía cómo les iba a sus hijos en la escuela, ni qué amigos tenían. Pensó en su esposa, sola entre paredes silenciosas, y decidió renunciar a las horas extras.








Ese día volvió temprano. Al ver la multitud frente a su casa, su corazón se agitó como un tambor. Una mujer le dijo:
—Señor, debe esperar su turno.
—Pero esta es mi casa —respondió él, atravesando la fila.












Dentro, descubrió a su esposa y a sus hijos atendiendo sonrientes. Ella se acercó y le confesó que había iniciado aquel proyecto para que pudieran recuperar el tiempo perdido. Valentín, conmovido, dijo:
—Entonces esta panadería será nuestro sueño compartido. ¿Me dejan ser parte de él?








Los niños rieron, su esposa lo abrazó, y así nació un proyecto familiar que los unió como nunca. Por las noches, cuando el horno descansaba y los hijos dormían, ella dejaba de ser panadera para convertirse en la mujer apasionada que él había olvidado.












—Estás hermosa esta noche —le dijo.
Ella sonrió y lo besó con ternura ardiente. La noche calla,
ella vuelve a ser llama, la pasión y el deseo los envolvieron hasta el amanecer.
Valentín pensó: Qué ciego fui. La felicidad estaba aquí, en el calor del pan y en el abrazo de mi familia.









Horas perdidas,
el pan devuelve al padre
risas y juegos.
La ternura del fuego
enciende la verdadera vida.





El pan alimenta el cuerpo, pero el tiempo compartido alimenta el alma.
Es un relato sencillo como la vida misma, muchas veces tenemos la felicidad frente nuestro y no la vemos porque estamos enfocados en cosas superfluas. 



Les deseo con todo mi corazón Felicidad, trabajo y salud.
👄🌹Besitos y todo mi cariño🌹👄



Aprendí a vivir

 


Aprendí a vivir, a pesar de las espinas


¿Qué cómo aprendí a vivir

y cuándo aprendí a querer?

¿Qué cómo aprendí a sufrir?

¿Cuándo? ¿Cómo? no lo sé.


Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.

A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.

Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones,

con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.

Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza,

la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.

La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba,

me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.

Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha,

sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.

Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira,

a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.


Es así, que aprendí a vivir.

Por todo ello... aprende a vivir sin espinas

¡No empieces el día de hoy con las espinas de ayer!

El día de ayer y todos los días y años anteriores han pasado ya,

están enterrados en el Tiempo.

Y no puedes cambiar ya nada en ellos


¿Te han quedado espinas?

¡No las traigas arrastrando!

Porque seguirán pinchándote cada día hasta no dejarte vivir.

Hay espinas que puedes sacudirte echándoselas en las manos a Dios.

Hay heridas de espinas que puedes curar si sabes perdonar de veras.

Pero hay heridas que no podrás curar con todo el amor de este mundo.


¡Pues, olvídate de que existen!

¡Quita el cristal de aumento que pones encima de tus desdichas!

Muévete, grita, llora, respira profundo y trata de ser feliz!!!


Les dejo todo mi cariño a todos, que Dios los bendiga.
Nos volveremos a ver si Dios quiere

Un abrazo lleno de ternura y besitos


M.N

Luchar por un ideal

 


Jazmín era una niña de sonrisa eterna, aunque sus pies descalzos conocían el frío de las calles.
Una noche, tras caminar horas, se quedó dormida en un parque. 
El cielo la cobijaba y los pájaros le cantaban canciones de cuna. Soñó que vestía un traje radiante y zapatos nuevos que relucían bajo el sol. 






Al despertar, miró sus harapos y se dijo: “Quiero ser rica.”
Soñaba con vestidos hermosos y con un futuro distinto.
Un día comprendió que la limosna no le daría alas, y decidió aprender, trabajar y luchar por su ideal.







Con esfuerzo y perseverancia, sus manos crearon belleza, y sus prendas conquistaron el mundo.
Pero la riqueza no llenó su corazón: había olvidado el canto de los pájaros y la bondad de la gente sencilla.







Entonces volvió a mirar a los niños de la calle, y entendió que su verdadero sueño era ayudarlos a creer en sí mismos.
Descubrió que la felicidad no se compra: se teje con amor, se comparte con los demás, y florece cuando uno confía en su propio corazón.
Creando sueños, como estrellas en el cielo.








Los abrazo con ternura, que Dios los bendiga.
Besos

Pido disculpas por no pasar a visitarlos, me agarre los dedos con una puerta
y Dios como duele, dos uñas ya se pusieron moradas, me dijo el medico que se van a caer, escribo con la mano izquierda y soy lenta.
Un descuido que me llevo varias noches sin dormir por el dolor.





El amor florece






El amor florece,
como rosa encendida,
su perfume acaricia,
su luz da sentido.
Pero en su tallo
las espinas esperan,
recuerdo punzante
de que toda belleza
lleva también su herida.
La vida es así:
un jardín de contrastes,
donde la ternura
convive con la pena,
y cada lágrima
riega la esperanza.
Amar es aceptar
la rosa completa:
su fragancia, su filo,
su dulzura y su llanto.
Porque en el dolor
late la verdad,
y en la herida abierta
renace la fuerza.




Para quien aún cree en la luz,
aunque el mundo la apague.
guardo versos como semillas,
palabras que florecen en tierra herida.
Aquí se escribe la fe que resiste,
la esperanza que no se rinde,
el amor que no se apaga,
aunque el viento sople cruel.
Porque cada poema es un acto de ternura,
una rosa que se atreve a nacer
entre espinas y sombras.





Besos a todos, que tengan días de felicidad y amor





Ojos de tierra

 





Mis ojos no son verdes como la naturaleza,

ni azules como el cielo.

Son del color de la tierra,

esa que sostiene raíces,

esa que da vida a todo lo que florece.

Con esos ojos aprendí a mirar la pobreza sin miedo,

a reconocer la bondad en las manos que ayudan,

a soñar con un futuro distinto.

La tierra me enseñó que todo germina

si se siembra con paciencia y amor.

No busqué brillos falsos ni riquezas vacías.

Busqué sembrar ideales,

regar con esfuerzo,

cuidar con ternura.

Y así, poco a poco,

mi vida se volvió un campo abierto,

donde otros también pudieron sembrar sus sueños.

Porque los ojos de tierra no miran solo para sí:

miran para todos,

para el prójimo,

para el mañana.

Y en ellos late la certeza

de que luchar por un ideal

es la semilla más fértil de la vida.


Amigos, que sus noches sea tan serena como un campo iluminado por la luna.

Tuve que poner el Blog como contenido para adultos porque lo denunciaron

Por imágenes obscenas.


No me denuncien.
No porque me duela,
sino porque no pueden.
Mi voz no vive en un post,
vive en quien la sintió.
Y eso no se denuncia.
Eso florece.







Nunca pierdas la Esperanza

 

Eva era la menor de sus hermanas. Aquella Nochebuena, el mundo parecía oscurecido por el estruendo de la guerra. Las bombas sacudían la tierra y el miedo se colaba por cada rincón. Eva, con su inocencia intacta, salió de su casa buscando un poco de calma.
De pronto, una explosión estremeció la calle: su hogar había sido alcanzado. Con el corazón desgarrado, gritó desesperada:
¡Ayuda, ayuda! ¡Mis hermanas están allí!



Un bombero, con voz grave, murmuró que nadie podría haber sobrevivido. Eva cayó de rodillas, llorando con un dolor más fuerte que el ruido de las bombas. Juntó sus manitos y rezó:
Jesús, sé que eres un niño pequeño, pero te pido ayuda. No me dejes sola esta Nochebuena.
El silencio parecía infinito. Eva apoyó su cabecita en las rodillas, preguntándose qué mal habían hecho para sufrir tanto los niños en esa guerra que no era su guerra.


Entonces, un grito rompió la oscuridad:
¡Hay dos niñas en los escombros, están vivas!
Los bomberos rescataron a sus hermanas, ilesas, como si una luz invisible las hubiera protegido. Eva corrió hacia ellas y, con lágrimas de alegría, volvió a juntar sus manos:





Gracias, Jesús. Eres tan pequeño y tan grande a la vez.
Aquella noche, entre ruinas y lágrimas, Eva comprendió que la Navidad no es solo luces ni regalos, sino la certeza de que el amor y la fe pueden vencer incluso en los momentos más oscuros.








La Navidad nos recuerda que, aun en medio de la adversidad, la esperanza y el amor verdadero son más fuertes que cualquier oscuridad.

En estas fiestas deseo que la paz abrace sus hogares, que el amor guíe sus pasos y que la esperanza nos acompañe hacia un Año Nuevo sin guerras.

Que la magia de la Navidad nos recuerde que la amistad es el mejor regalo, y que el Año Nuevo nos encuentre unidos, sembrando paz y compartiendo amor.



Pido disculpas por no poder pasar a visitarlos, todas las semana se corta la luz y viene, a veces 1hs y otras todo el día.
 
Gracias por su compañía, besos



Versos

 





La felicidad no se compra,
se cultiva en silencio,
como un jardín eterno
que florece en tu interior.
Es ternura,
es pasión que despierta,
es calma que sostiene,
es tu amor que brilla.
y apasiona mi ser.









Labios de fuego,
la pasión se despierta,
calor en la piel.
Cúbreme cielo
con tu ternura.
Arde todo mi ser.















No soy sombra,
soy fuego que ilumina
mi propio destino.
La calma me arma,
la confianza me eleva,
soy fuerza viva.
El amor me habita.















Manos unidas,

la tormenta se disuelve,

brilla la calma.

Eres faro y refugio,

Eres mi dulce amor

acaricias mi alma.











Mi amor, ámame siempre,
Cuando deje este mundo
dadme vida
En tus recuerdos
No me dejes en el olvido. 















El parque de los sabios



Cada tarde, cuando el sol comenzaba a pintar de oro las hojas del parque, Alma llegaba con su cuaderno en mano. Tenía nueve años, ojos grandes como preguntas sin respuesta, y una mochila que parecía más pesada de lo que su cuerpo podía cargar. No por los libros, sino por el silencio que sus padres le habían dejado al irse.
Alma no hablaba mucho con otros niños. Prefería sentarse en el banco de madera cerca del lago, donde los ancianos del barrio se reunían a conversar. Al principio, solo escuchaba. Historias de juventud, guerras, amores perdidos, recetas de sopa, y risas que parecían venir de otro tiempo.
Un día, don Ernesto, con su bastón de roble y voz de trueno suave, le preguntó:
¿Y tú, pequeña, por qué vienes sola?
Alma bajó la mirada. No sabía cómo explicar el hueco que sentía. Pero don Ernesto no insistió. Solo le dijo:
A veces, el alma se llena más escuchando que hablando.
Desde entonces, Alma empezó a escribir lo que oía. Doña Clara le enseñó a tejer palabras como hilos de consuelo. Don Miguel le habló de cómo el dolor puede ser como una piedra en el zapato: molesta, pero no impide caminar si sabes dónde pisar.
Con el tiempo, Alma dejó de sentir que estaba sola. Cada historia que escuchaba era como una semilla que germinaba en su corazón. Aprendió que el abandono no define a una persona, pero la forma en que se enfrenta sí.



Una tarde, mientras el viento jugaba con su cabello, Alma escribió en su cuaderno:
Mis padres se fueron, pero encontré raíces en palabras ajenas. Y ahora, soy un árbol que no teme al invierno.
Desde entonces, el banco de los sabios no fue solo un lugar en el parque. Fue su hogar.
Una tarde de otoño, cuando las hojas crujían bajo sus zapatillas y el viento olía a despedida, Alma llegó al parque con el corazón más pesado de lo habitual. Don Ernesto no estaba. Tampoco doña Clara ni don Miguel. El banco de los sabios estaba vacío.
Se sentó sola, mirando el lago, cuando escuchó una voz suave a su lado:
¿También te gusta escuchar el silencio?
Era un niño de su edad, con una bufanda azul y una sonrisa tímida. Se llamaba Simón. No llevaba cuaderno, pero sí una caja de lápices de colores. Dibujaba árboles con raíces largas y ramas que tocaban el cielo.
Yo dibujo lo que no puedo decir —le confesó—. A veces, los colores entienden mejor que las palabras.
Desde ese día, Alma y Simón se encontraron cada tarde. Ella escribía, él dibujaba. A veces hablaban, otras veces no. Pero en ese silencio compartido, Alma sintió algo nuevo: compañía y ternura.





Simón no le preguntó por sus padres. No necesitaba saber. Solo le ofrecía su presencia, su risa, y sus dibujos llenos de esperanza. Un día, le regaló uno: un árbol enorme, con un banco debajo y dos niños sentados. En el tronco, había escrito:
"Las raíces no siempre se ven, pero sostienen todo lo que somos."
Alma lo guardó en su cuaderno, entre las historias de los ancianos y sus propias palabras. Y por primera vez, entendió que el dolor no desaparece… pero se vuelve más liviano cuando alguien lo comparte.
A veces, llega alguien y toca tu alma no tiene cuerpo, pero sí presencia y sientes que nace un puro amor.


Un abrazo enorme y besos, de esos que no se ven pero se sienten 
Hasta mañana, que descansen con sueños suaves y luz en el corazón.

Disculpen que sea tan largo el cuento, hace 5 días que no tengo Internet ni Cable, me quise cambiar de empresa pero en mi barrio no pasa otra.
Estaba aburrida y escribía, les dejo un pedacito de mi en este cuento real, con un poco de ficción.
No se cuando se va arreglar este problema con Internet, ni ellos saben, uno llama y lo atiende una maquina que no te da soluciones ni información.



Escuchemos y amemos a nuestros mayores, ellos son fuente de sabiduría. 



 







 

♥La Vida está hecha de alegres y tristes Momentos. Disfrutemos cada día como si fuera el último de nuestra vida♥